El Port de Sitges – Aiguadolç se construyó entre el año 1972 y 1975 inspirado en los puertos de la Costa Azul y la Riviera Italiana.

Puertos de los que se quiso aprender ya que tenían muchos más años de experiencia gestionando este tipo de instalaciones cuando aquí, en Catalunya, el turismo náutico aún era escaso y las instalaciones portuarias más bien pequeñas.

En sus inicios al Port de Sitges – Aiguadolç, se le llamó Port d’Aiguadolç ya que se levantó en el barrio d’Aiguadolç una vez descartada la idea de construirlo en el centro del pueblo bajo la iglesia parroquial. El Port de Sitges – Aiguadolç pronto se convirtió en un referente de la costa catalana. Con sus 742 amarres y una capacidad para yates de hasta 35 metros de eslora (que no se veían aún en nuestras costas), por lo que Sitges volvió a erigirse como una pionera entre las poblaciones turísticas de Cataluña.

Casi 50 años después, el Port de Sitges – Aiguadolç sigue siendo un referente entre los 47 puertos que dibujan la costa catalana y un ejemplo internacional en cuanto a gestión e instalaciones portuarias.